Cómo maximizar tu código de conducta

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Esta publicación de blog apareció originalmente en el blog Negocios con Integridad del Centro para la Empresa Privada International (CIPE).

Para muchos empleados, el código de conducta de su organización es simplemente una política, cuando en realidad este debería ser la base de la organización y recoger sus valores, su ética y su cultura propios. Un código de conducta debería ser más que un simple documento: debería ser una experiencia que inspire a los empleados a acatarlo y, al mismo tiempo, a respetar la realidad de las tendencias en la fuerza laboral.

Los mejores códigos coinciden con el mensaje de la organización y son una expresión auténtica de la modalidad de conducta del lugar de trabajo. Como consecuencia, los códigos deberían incorporar la misión y los valores de la organización en todo el documento con el fin de crear un mensaje que tenga sentido para los empleados. Además, un código que ha sido elaborado con el pleno respaldo de los miembros clave —como la junta directiva, el liderazgo superior y los socios internacionales— hará eco con claridad entre los empleados. Un mensaje o carta que tenga un fuerte impacto, proveniente del director ejecutivo o del director general, puede contribuir de gran manera a inspirar a la fuerza laboral a que acoja un código de conducta o de ética y participe activamente.

Para preparar un código eficaz, es importante utilizar un lenguaje claro y sucinto para que el mensaje sea fácil de seguir. El código debería redactarse de tal manera que los empleados de todos los niveles pudieran entenderlo, y es mejor definir los términos clave para evitar cualquier malentendido. A menudo los códigos se vuelven demasiado detallados y solamente reiteran las políticas de la compañía. Los códigos más eficaces son fáciles de analizar y explican la conducta que se espera. Los medios didácticos para estimular la comprensión —como los cuadros con leyendas, gráficos e iconografías— pueden ayudar a hacer que los códigos sean más fáciles de leer, y son de utilidad cuando se incorporan.

Un código de conducta sólido no solo comunica la importancia que una organización le da al comportamiento ético, sino que también da vida a los valores de la organización al mostrar cómo se aplican a situaciones concretas. Un código no debería ser solamente un documento que se espera que los empleados respeten a ciegas, sino una experiencia que fomente un ambiente de cumplimiento y ética.

El blog de Negocios con Integridad cubre la programación anticorrupción de CIPE, comparte las perspectivas de los socios mundiales de CIPE y analiza cómo el sector privado puede desempeñar un papel constructivo en la lucha contra la corrupción. Lee mas aqui.

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