Cómo una educadora financiera en Jamaica persevera ante la adversidad

Por Jewelle Saunders

Kenishia Mais, becaria de YLAI en 2018, es la fundadora de ThrivingDollars (en inglés), una plataforma de educación financiera diseñada para empoderar a adultos jóvenes con las herramientas y los recursos que necesitan para tomar decisiones más inteligentes. En su camino hacia el éxito financiero y el emprendimiento Kenishia debió enfrentar muchas adversidades y ahora trabaja arduamente para inspirar a otros a perseverar y luchar por el futuro que añoran.

En celebración del compromiso de Kenishia con la capacidad de adaptación y recuperación, le solicitamos que respondiera a unas cuantas preguntas sobre cómo halló la perseverancia mediante la superación de desafíos en el camino hacia el éxito.

¿Cuáles son algunos de los desafíos que has enfrentado como emprendedora?

Construir y dirigir una empresa en un país en desarrollo conllevan una buena dosis de desafíos. A nivel personal, mis desafíos han incluido la falta de herramientas y recursos de emprendimiento de buena calidad, o el acceso limitado a ellos, y la dificultad para obtener préstamos y capital comerciales, lo cual me ha obligado a autofinanciar mis emprendimientos.

¿Puedes explicar en mayor detalle de dónde proviene tu pasión por los emprendimientos?

Desde que tengo uso de razón, todo lo que quería era ser emprendedora y tener seguridad financiera. Mi primerísima incursión en el mundo de los emprendimientos fue a los 11 o 12 años cuando comencé un negocio de manicura y pedicura después de la escuela, en mi veranda, y empecé otros trabajos en la escuela, donde vendía golosinas y ofrecía crédito móvil.

Esa disciplina me acompañó durante los años de escolaridad y finalmente me enseñé a presupuestar correctamente el dinero de la escuela a fin de cumplir mis metas de ahorro. Me encantaban la libertad y las opciones que brindaba ese dinero y, dado que soy sumamente organizada y de naturaleza analítica, me obsesioné con asentar y llevar la cuenta de mi dinero, absolutamente cada dólar que ganaba, ahorraba y gastaba.

Después de abandonar mi primer trabajo a los 20 años, intenté comenzar dos empresas pequeñas pero ambas fracasaron espantosamente incluso antes de despegar debido al alto costo de importar bienes a Jamaica. En ese momento no tenía orientación, entonces no sabía que mis ideas no eran viables y fue una lección aprendida muy costosa.

Durante un par de años puse en pausa mis ambiciones de convertirme en una emprendedora hasta que finalmente me alejé del mundo empresarial en marzo de 2014. No tenía ninguna estrategia y prácticamente ningún ahorro, pero estaba decidida a darme otra oportunidad.

Lee más sobre el camino de Kenishia hacia los emprendimientos aquí.

¿Qué cuestiones en tu comunidad te impulsaron a crear ThrivingDollars?

Estuve expuesta a maltrato en el hogar en mi comunidad y sus alrededores y finalmente empecé a identificar algunos patrones. Las mujeres víctimas del abuso, con frecuencia, no dejaban la relación porque carecían de los medios financieros y al ser los abusadores el sustento financiero de la familia se dejaba de lado toda medida en su contra.

Después de haber experimentado ese nivel de trauma en primera persona y darme cuenta de cuán generalizado y endémico puede ser esto en la sociedad jamaiquina, me comprometí desde un comienzo a buscar maneras para empoderar a las mujeres a fin de que se alejen de relaciones y situaciones en las que estaban atrapadas financieramente y a contar con educación en el ámbito financiero y seguridad por sí mismas. Si bien ThrivingDollars atiende tanto a hombres como a mujeres, nos concentramos principalmente en la mujer en lo que respecta a la educación financiera, con lo cual nuestra audiencia ahora está conformada en un 82% por mujeres.

¿Cómo es la experiencia de ser una mujer emprendedora en tu comunidad?

Ser mujer emprendedora en Jamaica significa tener que trabajar el doble para lograr lo mismo, y algunas veces incluso menos, que mis contrapartes varones.

He observado que el acceso a ciertos espacios está limitado o completamente restringido. Ser mujer en una posición de liderazgo es una batalla cuesta arriba interminable, una batalla en la que sigo perseverando.

¿Cuál es tu estrategia frente a la adversidad?

Toda vez que me enfrento a la adversidad mi método es este: pivotar. Cuando las cosas comienzan a desmoronarse o simplemente no avanzan según los planes, me repito una y otra vez la frase: “Pivotar: ¿cuál es el mejor paso que puedo dar a continuación?”.

Este es un tipo de ejercicio mental para no entrar en pánico y me permite en cambio pensar en soluciones posibles. No se trata de encontrar la solución perfecta ni la correcta, sino que de encontrar la que más me ayudará a seguir avanzando y a mantener el impulso. Si sigo avanzando, puedo mantener el control. Los tropiezos constituyen grandes lecciones para aprender a prosperar.

 

Las perspectivas y las opiniones expresadas aquí son las del autor o del entrevistado y no reflejan necesariamente las de la Red YLAI o del gobierno de los EE. UU.

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