Desarrollar una cultura ética

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Esta publicación de blog apareció originalmente en el blog Negocios con Integridad del Centro para la Empresa Privada International (CIPE). 

Para que cualquier empresa alcance su pleno potencial, es necesario un cambio dirigido hacia una cultura de cumplimiento y ética. Este cambio debe comenzar desde arriba, con la dirección liderando el camino. No obstante, para fomentar realmente un ambiente de cumplimiento y ética, todos en la organización deben trabajar hacia el mismo objetivo. Las compañías son sistemas abiertos, formadas por diversas redes de contactos y niveles de relaciones. Por lo tanto, se requiere de una estrategia integral para desarrollar una cultura ética que debe centrarse en todos los niveles del sistema (compromiso y motivación individuales, interacciones entre personas, dinámicas de grupo, relaciones entre grupos e interacciones con partes interesadas externas).

De acuerdo con Alison Taylor, directora de la organización Business for Social Responsibility (Negocios por la responsabilidad social, en inglés), existen cinco niveles (en inglés) sobre los que una empresa debe desarrollar una cultura ética: individual, interpersonal, grupal, intergrupal e interorganizacional.

Individual

A nivel individual, es probable que los empleados sean más receptivos a una cultura ética si se les recompensa y su desempeño se mide en base al cumplimiento y comportamiento ético en el trabajo. Con frecuencia las empresas dan prioridad al crecimiento sobre el cumplimiento y recompensan a los empleados que logran objetivos agresivos de crecimiento, incluso si utilizan medios poco éticos para lograrlo. El uso de un sistema de recompensas que otorgue prioridad al cumplimiento y la ética fomentará una cultura ética en el empleo en que los empleados tengan la posibilidad de plantear inquietudes y buscar orientación.

Interpersonal

Para desarrollar una cultura ética, las relaciones interpersonales en toda la jerarquía de la empresa deben fortalecerse hasta el punto en que todos los empleados y partes interesadas, sin importar cual sea su estatus, se sientan seguros al expresar inquietudes y presentar quejas. Los líderes deben estar al tanto de la importante función que desempeñan y de la influencia que tienen para fomentar una cultura basada en el cumplimiento y la ética.

Grupal

La mayoría de las empresas están compuestas por varios grupos o equipos que interactúan entre sí con más frecuencia que con la alta dirección. Con tantos grupos y equipos dentro de una organización, en ocasiones puede resultar difícil definir una cultura de trabajo que sea congruente. Potenciar a los gerentes de grupos y equipos para que se sientan responsables de cambiar la cultura puede contribuir al desarrollo de una cultura ética nueva y unificada. Los integrantes del equipo tienen una relación más personal con sus gerentes y, como resultado, es más probable que un mensaje de cumplimiento surta mayor efecto cuando provenga de sus gerentes.

Intergrupal

Las relaciones intergrupales también son muy importantes y la calidad de estas relaciones es fundamental en lo que se refiere a desarrollar una nueva cultura ética. Si un grupo tiene éxito y poder mediante una conducta cuestionable, otros grupos podrían sentir que la única forma de avanzar es actuar también de una manera poco ética. Esto, a su vez, debilita los valores de la empresa. Para que una cultura ética surja, todos los grupos se deben adherir a las mismas normas éticas de la empresa.

Interorganizacional

Aunque las relaciones internas constituyen la mayoría de las interacciones en una organización, es importante también considerar las relaciones con las partes interesadas externas cuando se establece un cambio duradero en una cultura. La forma en que una empresa trata a sus socios, proveedores, clientes y otras partes interesadas puede contribuir en gran medida a determinar su cultura. Desarrollar y mantener la confianza de las partes interesadas mejorará la cultura de la organización. Esto significa que la misión y los valores deben mostrarse a través de la interacción con las partes interesadas externas. Desarrollar una cultura ética a veces conlleva no participar en grandes y lucrativos negocios si un acuerdo implica involucrarse en un comportamiento poco ético. Tales acciones contribuirán a cambiar una cultura además de la percepción que las partes interesadas externas tengan de la organización.

Una estrategia de múltiples niveles que involucre a todos los niveles de la empresa, desde el individual hasta el interorganizacional, asegura que no haya discordancia en las señales que una empresa muestra respecto al desarrollo de una cultura ética. Cuando personas en todos los niveles de la empresa creen que forman parte de este proceso de cambio, la organización, como un todo, estará más fortalecida para actuar y trabajar en conjunto para desarrollar una cultura que fomente el cumplimiento y la ética.

El blog de Negocios con Integridad cubre la programación anticorrupción de CIPE, comparte las perspectivas de los socios mundiales de CIPE y analiza cómo el sector privado puede desempeñar un papel constructivo en la lucha contra la corrupción. Lee mas aqui.

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