Eliminación de la violencia de género en Perú de sonrisa en sonrisa

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Por Elise Kemp

Este noviembre la Organización de las Naciones Unidas conmemora el Día Internacional para la Eliminación de la Violencia contra la Mujer. En este día se reconoce y se celebra la declaración que aprobó la Asamblea General de la ONU en 1993. La violencia contra la mujer se define como “todo acto de violencia que tenga o pueda tener como resultado un daño o sufrimiento físico, sexual o sicológico para la mujer, así como las amenazas de tales actos, la coacción o la privación arbitraria de la libertad, tanto si se producen en la vida pública como en la vida privada.”

Una organización iniciada por un miembro de la Red YLAI en Perú, Tejiendo Sonrisas, representa a un equipo de activistas que trabaja para alcanzar el objetivo definido por la ONU. Tejiendo Sonrisas se centra en los derechos humanos, la protección del medio ambiente, la producción sostenible y la respuesta a riesgos y emergencias.

Para celebrar la labor que están realizando los miembros de nuestra red, entrevistamos a Hanz Heinz, el cofundador de la organización, quien con entusiasmo quiso compartir su historia.

¿Puedes ahondar en la razón por la cual pusiste en marcha Tejiendo Sonrisas?

Mis dos amigos y yo fundamos la organización peruana sin fines de lucro Tejiendo Sonrisas, constituida el 1 de marzo de 2011, porque vimos muy claramente que hay problemas en nuestra comunidad y entendimos que era importante que alguien reaccionara ante ellos. Queremos concientizar a más personas con respecto a estos problemas.

Nuestro objetivo es que las mujeres de nuestra comunidad puedan satisfacer sus aspiraciones y lograr su propio bienestar, al fomentar la participación de ellas y el desarrollo de aptitudes que determinen su autonomía y sostenibilidad futura. Nuestro trabajo tiene como meta crear una sociedad más justa y solidaria en la cual se garanticen los derechos universales de todos los hombres y mujeres.

Nuestra misión es poner en práctica propuestas innovadoras de inclusión social y económica en pro de poblaciones en riesgo y vulnerables, tales como las comunidades de agricultores, las poblaciones indígenas, las mujeres, los niños y los adolescentes.

¿En cuáles poblaciones se centra la labor de Tejiendo Sonrisas?

En las mujeres y en los niños de la zona sur del distrito de Lima, Perú, por ser vulnerables a la trata de personas y al abuso sexual. Muchas veces no han terminado la escuela y muchos sufren traumas.

También trabajamos con comunidades indígenas de la Amazonía para rechazar la deforestación, la minería ilegal y, muchas veces, la falta de intervención del gobierno en estos problemas.

Las poblaciones vulnerables a menudo no se sienten representadas ni protegidas por el mismo estado. Mi papel siempre ha sido el de educar a las personas sobre estos temas, el de demostrar con ejemplos claros que si hacemos las cosas bien podremos reintegrar a las mujeres a una vida hermosa.

¿Puedes describir el contexto de las vulnerabilidades que afrontan las mujeres en Perú?

Muchas mujeres en Perú son víctimas del abuso sexual y de la trata de personas en muchas partes de nuestro territorio. Hay altos niveles de corrupción y poca intervención por parte del estado en estas zonas. Debido a los bajos recursos económicos, las mujeres han sido víctimas de la trata y han sido violadas por sus parientes, como sus padres, hermanos o abuelos.

Este es un ejemplo claro de la violencia de género y de que la condición de las mujeres en Perú, sobre todo de aquellas que tienen entre 8 y 20 años, es de vulnerabilidad constante. El problema más grande en mi comunidad y en mi país es la indiferencia a los casos de violencia y trata de personas. Las poblaciones vulnerables a menudo no se sienten representadas.

¿Qué hace Tejiendo Sonrisas para prevenir la violencia contra las mujeres?

Lo primero que hacemos es educar a las personas y crear una voz pública para denunciar casos. En segundo lugar, y que viene siendo muy importante, realizamos la labor completa de reinserción social y laboral. Actuamos en esta fase que les brinda a las mujeres educación y la posibilidad de trabajar para generar sus propios ingresos.

Me parece que nuestra función en nuestra comunidad es la de educar y crear conciencia sobre estos temas, que rara vez se abordan o se conocen en nuestra comunidad, para animar a las personas a que actúen y nos ayuden a poner fin a estos casos.

¿Cómo te ha apoyado y ayudado a impulsar tu misión la Red YLAI?

Definitivamente al proporcionar plataformas de capacitación con cursos extraordinarios y la oportunidad de participar e intercambiar experiencias en congresos donde he podido conocer a personas de todo el mundo e intercambiar información sobre lo que se ha aplicado a temas similares en cada país.

¿Tienes algún consejo que les darías a otros emprendedores sociales en la Red YLAI?

Que siempre sean francos acerca de la misión y la pasión que sienten por ayudar a su comunidad. YLAI proporciona mucha ayuda útil, desde capacitaciones y experiencias de convivencia hasta intercambios culturales y laborales, así que aprovéchenla. Esto también permite que se comiencen a ver con mayor claridad estos problemas que afectan a las poblaciones vulnerables en nuestro país.

Hanz recalcó cómo YLAI siempre lo ha ayudado a ser consciente de los beneficios de ser parte de una red. Esto lo ayuda a continuar su pasión y a abordar estos problemas en su comunidad. Agregó que siempre deseará conectarse con otras personas que combaten la violencia contra las mujeres en su comunidad.

Elise Kemp está en Costa Rica estudiando Derechos Humanos y Ciencias Políticas en el contexto de América Latina, y es corresponsal de la red YLAI como becaria en gestión de contenido. Tiene un título universitario en Ciencias Políticas de la Universidad Whitworth y ha trabajado en varias organizaciones no gubernamentales en Costa Rica.

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