“Eso suena bastante bien”: Sesgos personales y las noticias

 

¿Qué es un sesgo? Según el Diccionario Cambridge, un sesgo es una opinión personal no objetiva que influye en la capacidad de formar juicio. A menudo, los sesgos se consideran negativos, pero todos los tenemos y afectan el modo en que vemos el mundo todos los días. Nos llegan de varios orígenes: desde la forma de pensar de nuestros padres hasta lo que piensan nuestros pares, pasando por experiencias negativas o positivas con personas o en sitios que nos dejan impresiones que ni siquiera sabemos que tenemos. En cada aspecto de nuestra vida, el cerebro interpreta la información a través de una lente subjetiva basada en nuestras experiencias pasadas. Entonces, ¿cómo afectan nuestros sesgos el modo en que leemos las noticias?

Según una investigación del Pew Research Center, centro de estudios estadounidense, las inclinaciones políticas de quienes leen las noticias tienen un gran impacto en las fuentes de noticias que estos consideran fiables o no fiables según su percepción de la tendencia política de la fuente. En otras palabras, nos parecen atractivas y tendemos a leer las noticias diseñadas para satisfacer las inclinaciones políticas a las que estamos predispuestos (preferimos las noticias que coinciden con nuestra visión del mundo). A todos nos gusta que nos digan lo que queremos oír, incluso si esas cosas no son necesariamente ciertas. Esto desempeña un papel importante en la forma en que se disemina la desinformación: una persona lee un artículo de noticias que coincide con lo que piensa y lo comparte con conocidos que piensan de manera similar, sin detenerse siempre a confirmar que se haya verificado la información.

Si esto es así, ¿cómo asegurarnos de que nuestros sesgos no hagan que compartamos información incorrecta?

Estas son tres cosas que puedes hacer antes de compartir un artículo de noticias para protegerte de las consecuencias negativas de tus sesgos personales:

  1. Sé consciente. ¿Qué sesgos personales y preconceptos tienes? ¿Cómo podrían estos afectar la manera en que piensas sobre lo que lees?
  2. Piensa sobre la perspectiva. ¿Para quién se escribió este artículo? ¿Cuál es su público objetivo? ¿Qué otras perspectivas podrían haberse incluido?
  3. Verifica los datos. Si una estadística parece demasiado buena (o mala) para ser cierta, podría no serlo. Verifica los hechos, en especial cualquier relato que parezca inventado o exagerado.

Si sigues estos pasos, deberías poder asegurarte de que las noticias que compartas con tus amigos sean veraces, y no solo atractivas. Los sesgos son tan humanos como parpadear o respirar: en realidad, tienen su origen en nuestro sistema instintivo de categorización y cautela, que nos ha ayudado a mantenernos con vida durante miles de años. Pero, cuando se trata de medios engañosos, siempre es importante ayudar a que la verdad triunfe sobre el sesgo de modo que la información que brindas refleje el mundo real a tu alrededor.

 

Anna McLean actualmente estudia Política en Oberlin College, en Oberlin, Ohio. Apasionada por la política y la responsabilidad cívica, ha investigado y escrito sobre temas de política internacional, ética y el medioambiente.

Los puntos de vista y opiniones aquí expresados pertenecen al autor y no reflejan necesariamente los de la Red YLAI o del gobierno de los Estados Unidos.

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